To ISIS

“The Cross cannot be defeated, for it is defeat.”
“The Ball and the Cross”, G. K. Chesterton.

The Dragon and the Beast

TO ISIS
by Manuel Buen-Abad (2015)

There was once a city
washed by the old sea,
of ancient, mighty walls
gray like dirty sin.

Carthage was her name
when the world was young
and powerful she rose
and threatened peace abroad.

Many gods she had,
lying down with them
on a grotesque bed of sorts
made of putrid bones.

Moloch, beast and king:
he who burns and kills;
Tanit: mother, whore;
drinking children’s blood.

And Ba’al Hammon,
lord of darkened souls,
delighting in the stench
of servants’ rotten flesh.

Proud and arrogant Carthage
challenged God Himself,
her gods disgusting filth,
her demons vile and grim.

You, pigs, are New Carthage
your god is not one God
but multitude of them:
all devils of despair.

You piss on your Prophet,
with blood lust slap his face;
were he alive today
he’d put you to the sword.

You worship blood and death,
and fuck your demons and your goats;
you sin the blackest sins
that cry to Heaven for Revenge:

The innocent and orphan,
the widow and the poor
you’ve forced and turned to corpses;
or sold as wretched slaves.

But you forget –yes, you forget
what History was made
when that city’s acrid smell
swiftly reached another shore.

An enemy she made,
a terrible mistake!
Another city, one most brave:
Rome, of glorious name.

Her army a shining one,
her people proud and bright
when Cato sealed your fate:
“We must destroy Carthage”.

And marching down went Rome
and rammed that city’s doors,
and burned and crushed her idols
and, cursing, buried her in salt.

Tremble then, you dogs,
at the mention of ar-Rum
and stop your evil ways
lest your homes are salted too.

But if Rome, in cruel new fate
were now to be defeated;
if the West, grown old and frail
today were to die bleeding

remember that you’ve made
one last Enemy above;
worse than anyone before,
more than what you’ve thought:

The Man-God, Christ Himself,
Lord and King, has heard
the cry of your victims,
their misery and pain.

With every martyr killed,
with every woman raped
and every child disgraced
you fill the earth with crosses.

With every call for help,
and every home destroyed
you bring upon yourselves
the gates of Hell below.

Your faith proclaims
that sooner or later
all the crosses in the world
shall finally be broken

and yet you do not know,
you do not understand:
already they’ve been crushed
by the weight of Him crucified;

crushed many years ago
when our Holy King hung dying;
broken when our God
came glorious back to Life.

Thus all that blood you’ve spilled
on those crosses in the desert
is not in vain, but filled
with the Glory of His Mercy.

And so hear now the Faith,
for He has passed His judgment;
repent and be saved,
continue and be damned:

There is no god but God
and God was Crucified;
there is no hope but Hope
and Hope was Crucified;
there is no love but Love
and Love was Crucified

and Hope and Love, the One True God
extends His arms to you;
and Way and Truth and Life,
our Glorious King on High,
is waiting for your tears
of sorrow, to Forgive.

Love

Los idiotas comecuras

Están en todas partes. Puede ser uno de tus tíos, o de tus profesores. Están entre tus amigos, tus parientes, tus conocidos. Puede que tú mismo lo seas. Y son idiotas, al menos en algunas cosas. Y rojos. Tan, pero tan rojos, que hasta caminan ros(z)ados. ¿Quiénes son? Los comecuras. Esa bola de “rebelditos” tienen una idea muy pobre (en el mejor de los casos) sobre los sacerdotes, particularmente de la Iglesia Católica.

Los comecuras suelen regodearse en sus afirmaciones que generalizan a todos los sacerdotes por igual, cargándoles las actitudes más viles y aberrantes que uno pudiera imaginar. Vamos, para ellos, los curas son la escoria humana, que sólo ha traído desgracia a la humanidad, y definitivamente el mundo sería un mejor lugar sin ellos.

"Si tan sólo conocieran el poder del lado oscuro". El Papa como El Emperador Palpatine... por desgracia, se parecen X)

“Si tan sólo conocieran el poder del lado oscuro”. El Papa como El Emperador Palpatine… por desgracia, se parecen…

Para los comecuras, todos los sacerdotes son pederastas. Todos son intolerantes; representan la oscuridad de la Edad Media, el atraso, la encarnación de la ignorancia y el odio a la ciencia. Los sacerdotes son unos huevones, que viven de la sociedad y merman sus ingresos, cual parásitos: nunca hacen nada. Oprimen a la clase baja y le llenan la cabeza de horrores, miedos y traumas, con el objeto de mantenerla sojuzgada. Fantasean con sus feligresas (o incluso sus feligreses) y no son ajenos a ninguna depravación sexual. Son obesos y con cara de cerdos, como los pintaban los muralistas mexicanos. Mienten. Roban. Y hasta matan (sobre todo mujeres, indirectamente, al oponerse al aborto…¿?). Y el peor de todos, el Gran Cerdo, el diabólico opresor de la sociedad, es el Papa. ¡Uf, terrible señor ese! ¡Que su ancianidad y debilidad no nos engañe: es un ser de lo peor!

No importa que les expliques que la mayoría de las obras de caridad (educación, salud, protección…) son realizadas por sacerdotes (cristianos, y la mayoría de ellos católicos), en lugares que ellos jamás habían oído mentar, en medio de guerras y violencias que no conocían, expuestos a enfermedades cuya cura se encuentra en hospitales inalcanzables para sus escasos medios. No importa que los sacerdotes que cometen crímenes, con todo lo execrable que eso es, sean una minoría ridícula incluso más pequeña que en otros sectores de la sociedad (por ejemplo, en los profesores de educación básica e incluso entre familiares la pederastia está mucho más extendida), y que gran parte de los curas sean personas honestas, que creen en lo que hacen y que buscan cambiar las injusticias sociales haciendo conciencia y actuando a su alrededor.

El padre-héroe: Hugh O'Flaherty

El padre-héroe: Hugh O’Flaherty

No importa que a lo largo de la historia muchos, muchísimos de ellos, se pusieron del lado del más débil, del oprimido, del perseguido, del paupérrimo, y hayan hecho todo lo que estuvo en sus manos para ayudarles. No saben quién fue Pío XII y cuántos judíos salvó del Holocausto, incluso regalando actas de bautismo falsas. Nunca han oído hablar de Martin Stanislaus Brennan, un sacerdote-astrónomo gringo, ni de San Daniel Comboni, un obispo miisonero italiano que dio todo por África y que, creyendo en las capacidades religiosas y humanas de los pueblos de ese continente (en un siglo en que los negros eran considerados apenas humanos, y muchas veces por los grandes intelectuales de la época), declaraba “Salvemos África por medio de África”. Los comecuras no conocen a John M. Corridan, un sacerdote-activista que combatió la corrupción y el crimen organizado en la ciudad de Nueva York, ni a San Damián de Molokái, un misionero holandés llamado “el apóstol de los leprosos”. No saben un cacahuate de Chandra Fernando, un activista de los derechos humanos de la minoría Tamil en Sri Lanka que murió asesinado (posiblemente por un grupo paramilitar), ni de Piero Folli, un cura antifascista en la Italia de Mussolini. ¿O cuántos de ellos han oído de Cristóbal Diatristán de Acuña, un incansable explorador jesuita (de seguro un huevón), o de George Joseph Kamel (Camellus), misionero checo en las Filipinas y botánico jesuita que hizo importantes estudios sobre plantas e incluso manuales sobre sus propiedades farmacológicas (Carolus Linnaeus bautizó al género Camellia en su honor)? La UNESCO sí: declaró al 300° aniversario de su muerte, en el 2006, como uno de los aniversarios importantes del mundo. Tal vez sí han oído de Columba Murphy, un defensor de la libertad religiosa en Hawaii que contribuyó a obtener el “Edicto de Tolerancia” para esa isla. O seguramente conocen al irlandés Monseñor Hugh O’Flaherty (miembro de la Ruria Romana y Comandante de la Orden del Imperio Británico), héroe que durante la Segunda Guerra Mundial comenzó y lideró una pequeñita red (que incluía más curas) que ocultó y salvó alrededor de 6,500 personas (entre judíos y soldados aliados) escapados de diferentes campos de concentración. Se ganó el apodo de “La Pimpinela Escarlata del Vaticano”, en honor al héroe de la novela “The Scarlet Pimpernel”. O al beato Walter Ciszek, jesuita polaco-gringo del Rito Bizantino que hizo misión clandestina en la “gloriosa” URSS y que por ello pagó con quince años de trabajos forzados (cinco de ellos en la infame prisión de Lubyanka) luego de ser capturado por la KGB.

San Albertus Magnus

San Alberto Magno

¿Quieren sacerdotes à la science? En el menú tenemos a San Alberto Magno, santo patrono de las Ciencias Naturales, uno de los más destacados precursores de la ciencia moderna en la Edad Media. Tenemos a José María Algué, meteorólogo que inventó el barociclonómetro (instrumento para anunciar la proximidad y dirección de los ciclones); a Francesco Castracane degli Antelminelli, botánico, pionero en incluir la microfotografía en el estudio de las plantas; al fraile franciscano Roger Bacon, que en la Edad Media hizo brillantes contribuciones a las matemáticas y a la óptica y que fue precursor del moderno método científico; a los jesuitas Daniello Bartoli y Niccoló Zucchi (inventor del telescopio de reflección), los primeros en observar los anillos ecuatoriales de Júpiter; al famoso Bernard Bolzano, matemático, lógico, filósofo, antimilitarista, teólogo y sacerdote católico de Bohemia, el mismo del mentado Teorema de Bolzano-Weierstrass y del Teorema del Valor Intermedio (también conocido como Teorema de Bolzano); tenemos a Anselmus de Boodt, uno de los fundadores de la mineralogía; a Teodorico Borgognoni (pobre tipo),  fraile dominico y obispo de Cervia, cirujano medieval que hizo importantes contribuciones a la práctica antiséptica y a la anestésica; a Thomas Bradwardine, Obispo de Canterbury (medieval) y matemático, formuló por primera vez el Teorema de la Velocidad Media.

¿No les agradan? Bueno, tenemos más. Está Jacques de Billy, jesuita que produjo importantes resultados en Teoría de Números (un cráter en la luna está bautizado en su honor); Jean Buridan, sacerdote medieval que formuló versiones tempranas del momentum y el movimiento inercial y que sembró las semillas de la revolución que más tarde Nicolás Copérnico (otro sacerdote que no necesita presentación) produciría; está Jean Baptiste Carnoy, el padre de la citología; el benedictino Benedetto Castelli, amigo y partidario de Galileo Galilei (otra interesante historia donde la Iglesia ha sido difamada), escribió un importante tratado sobre fluidos en movimiento; James Cullen, jesuita que descubrió lo que ahora se conocen como los Números de Cullen en Teoría de Números; Václav Prokop Diviš, sacerdote checo que inventó el pararrayos independientemente de Benjamin Franklin y que construyó el primer instrumento musical eléctrico de la historia, el Denis d’Or; Johann Dzierzon, padre de la apicultura moderna, descubrió la partenogénesis en las abejas.

Gregor Mendel

Gregor Mendel

Están el beato Franceso Faà di Bruno, matemático, descubridor de la fórmula que lleva su nombre; Gabriele Falloppio, cirujano y anatomista del siglo dieciséis. Chicas, ¿les suena de algún lado su apellido?…; Carlos de Sigüenza y Góngora (sí, idiotas, el mismo), sacerdote, erudito, matemático y cartógrafo, el primero en mapear toda la Nueva España, nuestro México; Andrew Gordon, monje benedictino y físico, el primero en construir un motor eléctrico; Francesco Maria Grimaldi, jesuita que descubrió al fenómeno de la difracción de la luz (incluso él le puso el nombre), estudió la caída libre de los cuerpos y construyó y utilizó instrumentos para medir las características geológicas de la luna; Paul Guldin, matemático jesuita y astrónomo, el descubridor del Teorema de Guldinus para calcular la superficie y el volumen de un sólido de revolución; René Just Haüy, padre de la cristalografía; Pierre Marie Heude, zoologo y misionero jesuita que estudió la historia natural del Asia Oriental; Otto Kippes, alemán que calculó órbitas de asteroides, el asteroide 1780 Kippes está bautizado en su honor (how cool is that?); Athanasius Kircher, llamado “maestro de cien artes”, padre de la egiptología, escribió una enciclopedia sobre China y uno de los primeros en observar microorganismos por medio de un microscopio; el maravilloso Georges Lemaître, padre belga, y padre de la Teoría del Big Bang, Pierre Macq, físico que ganó el prestigioso Premio Francqui en Ciencias Exactas por sus estudios en física nuclear experimental; Francesco Maurolico, benedictino, que contribuyó a la geometría, óptica, mecánica, música y astronomía e hizo la primera demostración por Inducción Matemática conocida; el ilustre Gregor Mendel, monje agustino y padre de la genética; Giuseppe Mercalli, vulcanólogo, inventor de la famosa escala sísimica de MercalliHugo Obermaier, antropólogo conocido por su trabajo sobre la difusión de la humanidad en Europa durante la Edad de Hielo; Guillermo de Ockahm, el famoso franciscano que hizo importantes trabajos en lógica y física, conocido por su “navaja”; Giuseppe Piazzi, matemático y astrónomo, descubridor del asteroide Ceres, el más grande del cinturón de asteroides; Vincenzo Riccati, matemático jesuita, la ecuación de Riccati en ecuaciones diferenciales lleva su nombre; George Mary Searle, astrónomo paulista, descubrió seis galaxias; el famosísimo Lazzaro Spallanzani, biólogo y fisiólogo que hizo importantes contribuciones al estudio experimental de las funciones corporales y reproducción animal, descubrió la ecolocación y sus investigaciones en biogénesis le prepararon el camino al gran Louis Pasteur; Papa Silvestre II, prolífico erudito que promovió el conocimiento arábigo de la aritmética, matemáticas y astronomía en Europa y reintrodujo el uso del ábaco y la esfera armilar, que se habían perdido desde los romanos; Pierre Teilhard de Chardin, paleontólogo y geólogo que tomó parte en el descubrimiento del hombre de Pekín; Teodorico de Freiberg, físico y teólogo dominico, el primero en hacer una descripción geométrica del arcoiris; Jacques de Vaucanson, inventor y artista, el primero en crean un telar completamente automático, Giovanni Battista Venturi, físico que descubrió el efecto hidrodinámico que lleva su nombre; Francesco Zantedeschi, que estudió la absorbción atmosférica de los colores y se adelantó a los clásicos experimentos de Michael Faraday sobre la inducción magnética; Nicolás de Cusa, influyente cardenal, astrónomo, teólogo, matemático, filósofo y jurista alemán, uno de los primeros proponentes del humanismo renacentista; y muchos, muchos más.

El padre Georges Lemaître con un tipo famosillo.

El padre Georges Lemaître con un tipo famosillo.

Todos estos que mencioné fueron curas católicos, ¡otras tantas vidas ejemplares habrán producido nuestros hermanos protestantes que no he listado aquí! ¡Y estoy ignorando a los San Francisco de Sales, los San Ignacio de Loyola, los San Juan Bosco! ¡A los padre Don Sutano y Don Perengano, que dedican sus calladas vidas al bien de sus parroquianos, a su educación, su salud y su paz, sin hacer grandes descubrimientos o actos heroicos o de martirio que pasen a la historia! Y así, decenas, cientos, MILES de sacerdotes que, a lo largo de la Historia, han contribuido a hacer de éste un mundo mejor, en las sombras y en el silencio, vilipendiados, insultados, burlados, torturados, difamados y asesinados de todas las maneras imaginables.

Si eres un cristiano, espero que esta entrada te haya enseñado más sobre tus hermanos en el sacerdocio; si no lo eres, espero que de todas formas haya movido en ti el deseo de hacerles justicia a los sacerdotes. Comecura intransigente e intolerante: favor de aprender un poquito y de no ser un idiota engreído que se divierte en hacer generalizaciones sin pies ni cabeza y en criticar lo que, en su mayor parte, es más digno de alabanza que de insultos. Sólo así podremos vivir en paz y con tolerancia, esa virtud que tanto proclaman tus compañeros de izquierda.