To hold your hand

A Luna, porque sí.

TO HOLD YOUR HAND
by Manuel Buen Aba
d (2013)

Because you’re peace and grace, all pure and sweet;
and the moon lives in your smile and your every single tear.
Because the shine of your eyes is the laughter of God:

I cannot wait, my love, to win your heart.

Because the sound of your steps is a prayer to our Lord
and the warmth of His breath is the fire in your chest.
Because the taste of your lips will not ever be mine
and the touch of your fingers is as fearsome as is war:

I cannot wait, my dear, to kiss your hand.

And when I look at you my life is filled with chaos
and my nights with dreams and my dreams with joyous eons.
And because in you I saw the Virgin Mary:

I cannot wait, my love, to hold your hand.

A tus ojos

A Luna, porque sí.

A TUS OJOS
por Manuel Buen Abad (2010)

Sólo, pensando en ti, me encontró la Noche
Y callada y triste, con dulzura preguntó:
-¿Por dónde, mi vida, vaga tu alma?
¿A dónde, querido, se fue tu amor?-

Yo, mirando su bello y pálido rostro
De oscura e intangible cabellera engalanado
respondí en llanto, miserable, apenado:
-¡Oh, preciosa mía, del amor nada quedó!

Su voz no la escucho, sus pasos jamás volvió
Se fué con mi vida, dolor me dejó
Y ya no ha de volver, aunque le ruegue el perdón.

La luz de sus ojos que otrora brilló
Ya no está, me ha abandonado a tu tierno sopor.
¡Ven y hazme dormir! ¡Ven y bésame tú!-

Sólo, pensando en ti, me encontró la Noche
Y callada y triste, dulcemente me cubrió:
-Duerme, mi vida, descansa tu alma.
Olvida, querido: murió tu amor.-

Agradecimientos

De mi Tesis de Licenciatura:


Señor, mi corazón no es engreído
ni mis ojos altaneros:
no he tomado un camino de grandezas
ni de prodigios que me superan.

Salmo 131

 

A Dios gracias antes que todos y que todo; Él es la Verdad y se encuentra detrás de cualquier triunfo que yo haya obtenido y detrás de todo bien que yo haya podido jamás hacer y recibir. Además y por si fuera poco Él hizo la Física. Agradezco también a María, mi madre y la de Él; aún cuando mi ceguera me ha perdido tantas veces ha sido ella, con su intercesión, aliento y amor, quien me ha señalado siempre el Camino.

En los detalles hay demonios”, y tanto esta tesis como mis cuatro años de licenciatura están plagados de ambos. Para lidiar con ellos he requerido de ayuda poco menos que angelical. Todo este tiempo muchas personas me han visto batallar contra mis propias debilidades y me han socorrido de mil maneras; lo menos que puedo hacer es agradecerles de todo corazón la ayuda prestada y ver que sus esfuerzos no hayan sido en vano. Prepárese el lector, pues esto va pa’ largo.

Gracias a mis padres, Silvia y Manuel: ella tiene la culpa de que yo sea un perfeccionista, él de que me enamorara de la Física. Les agradezco por haberme aguantado más tiempo que nadie (excepto tal vez mi mismo), por su paciencia, por confiar siempre en mí y procurarme todo lo que un hijo puede desear. Gracias por enseñarme la honestidad, por las conversaciones de sobremesa, los regaños y castigos, los debates y discusiones y por obligarme a trabajar cuando la flojera me hacía suyo. Por preocuparse por mí, por sus palabras de aliento en los momentos difíciles, particularmente aquellos días antes del GRE; y por no llamar al manicomio de Ixtlahuacán.

Gracias también a mis hermanos, Mony y Carlos, por compartir sus risas y alegría conmigo, por las peleas y las carcajadas, por los abrazos, las partidas de videojuegos y los maratones del “Señor de los Anillos“; por los libros, la música, los mundos de fantasía y la mejor infancia con que podría haber soñado.

Gracias a mis dos abuelos y a sus viudas, por sus orígenes tan disímiles, por las pláticas eruditas, por las risas, los regalos y las Navidades mágicas con sus pavos y tamales. A mi Ticha por el arte, a mi abuelita Elena por mal acostumbrarme, a mi abuelo Cirión por su trabajo y a mi abuelo Manuel por sus anécdotas y sabiduría.

Después de estos agradecimientos cursis de rigor, debo agradecer también a “mi otra gente”, a mis profesores, compañeros y amigos de la que fue mi segunda casa (en más de un sentido) durante todo este tiempo. Primero a mi asesor, Fefo, sin el cuál esta tesis no se podría haber terminado nunca. Gracias wey, por hacerme hablarte de tú (y dejarme decirte wey), por tu paciencia ante mis interminables y no infrecuentemente estúpidas preguntas, por los cafés a todas horas y las bohemias en tu casa, por enseñarme a disfrutar en serio de la física con tus explicaciones, por las exhortaciones a comerme el mundo entero y a cambiarlo. Tu manera visceral y cruda de decir las cosas y de hacernos aprender (cuestionando todo y a todos de la manera más desarmante) me ha enseñado más que cualquier clase. También agradezco a mis compañeros en esclavitud: Beto, Carlos, Enrique, Pancho y Alma: aprendí mucho a su lado y pude vislumbrar aunque sea un poco el emocionante futuro que me espera si llego a ser un buen investigador.

Gúd. Gracias a mi tutor César, guía y amigo, por sus magníficos consejos tanto académicos como de vida, por la motivación y por creer en mí aún cuando yo mismo dudaba. Gracias por sus planes de estudio, su paciencia y honestidad y por celebrar mis triunfos y disfrutar dando sus clases. Siempre me tendió la mano y su ayuda siempre me fue muy apreciada, por útil, atinada y sincera.

Gracias a todos mis otros profesores, a Elena por su infinito entusiasmo y por las clases más amenas que recuerdo, así como por el viaje a Austin y su apoyo de siempre; a Christoph por las más perfectas y ordenadas clases que se puedan concebir, a Paolo por hacer enojar a Christoph y ser tan buen profesor, a Norma por hacer entretenido Cálculo II (tarea difícil), a Juan Reyes por ser tan bueno como el pan, y a Ricardo por dejarnos comer la pizza del Instituto Heisenberg y mostrarnos por qué la puerca torció el rabo. También al Johnny por permitir que nos vayamos cuando estábamos “bien madreados” y por lograr lo imposible: que disfrutara de la Electrónica.

Y bueno, ¿qué sería de Manuel sin sus papis? Germán, Omar y Jorgebot, mis compañeros y verdaderos amigos, gracias por ayudarme siempre en todo, por preocuparse y aconsejarme y disfrutar juntos de nuestras clases y tareas. Sus bromas hicieron mucho más llevaderas las desveladas de trabajo. Gracias por los buenos recuerdos que me llevo: la (mucha) confianza, las pláticas de hombres en la madrugada, las payasadas, los delirios filosóficos, y por poder ser pesados entre nosotros y disfrutarlo. Gracias a Efraín, por disfrutar de las mismas tarugadas que yo y por enseñarme a apreciar la belleza de las matemáticas puras. A Julio por la diversión que compartimos en la Escuela de Cuerdas y por su excelente literatura. También a mis amigos Luis y Ale, por los martes de café y las risas incontenibles; a Pau por sus miradas (LQNEPND), a Dana, Minerva y sus trancazos, a Brenda por los maratones de Harry Potter, y a Diego, Gustavo y Marco, compañeros de parranda.

Muchísimas gracias a Luchis por las pláticas a mitad de pasillo, por su magnanimidad con los libros y por el cine francés; a Alma, Manolo y Juanita por poner buena cara cuando les pido renovar mi librería y ser siempre tan amables y serviciales. Sin la invaluable ayuda de la Biblioteca de Ciencias este trabajo sencillamente no existiría.

Gracias a Mitzi, mi adorada amiga del alma y ángel de la guarda, maravillosa mujer y consejera, ella hizo la música; a Chris, sus cachetes y sus bromas, a Fer por ser tan despiadada y por su exquisito gusto, a Monse por su abuso psicológico, su sincero cariño y la promesa que hicimos para cuando tengamos treinta (*wink*), a mi otro Germán por sus cenas e imbatibles argumentos y a Agustín, por ser el mejor; todos ellos mis viejos y queridos amigos. Me siento afortunado de haberlos conocido.

Y por último gracias a ti, Gaby. Tu paciencia, confianza y cariño me han acompañado por tanto tiempo y me han hecho tan dichoso que no me quedan muchas palabras, sólo una. Este trabajo es tan tuyo como mío.

Manuel Alejandro Buen Abad Najar