¡Feliz cumpleaños, Tolkien!

¡Aiya, Tolkiendili!
(¡Saludos/Salve, amigos de Tolkien!)

J. R. R. Tolkien

El genio, J. R. R. Tolkien

Hoy 3 de enero, hace 121 años (1892), nació el británico John Ronald Reuel Tolkien (J. R. R. TolkienComandante de la Excelentísima Orden del Imperio Británico en 1972 por la Reina Isabel II) en Sudáfrica, concretamente en el Estado Libre de Orange (en aquél entonces). Escritor, filólogo, poeta y Profesor de Anglo-Sajón “Rawlinson y Bosworth” en el Pembroke College primero y después Profesor de Lengua y Literatura Inglesas “Merton” en el Merton College (ambos en la extremadamente prestigiosa Universidad de Oxford), este caballero es sobre todo recordado por su más grande creación (y, en mi opinión, una de los más creativos y complejos productos de la mente humana), el mundo de Arda, donde los libros de El Señor de los Anillos y El Hobbit tienen lugar. Éstos libros lo llevaron a la fama y hoy en día es considerado sencillamente como el padre de la Alta Fantasía. La intención de esta entrada es presentar un poco a este genio, a su obra y a las ideas que se manifiestan en sus escritos.

Sus padres fueron Arthur Reuel y Mabel Tolkien (nacida Suffield); tuvo un hermano, Hilary Arthur Reuel Tolkien. Arthur padre murió en 1896 y Mabel en 1904, de diabetes. Ésta, inicialmente baptista, se convirtió al catolicismo en 1900, para el tremendo disgusto de sus padres; poco antes de morir dejó sus hijos encargados con el padre Francis Xavier Morgan, para que se criaran como buenos católicos. Durante el resto de su vida, Ronald (como le llamaban todos a Tolkien) consideró a su madre como una mártir, que trabajó muy duro para darles el sustento y mantenerlos firmes en su fe (los padres de ella suspendieron toda ayuda económica a la mujer y sus hijos cuando ésta se incorporó a la Iglesia). Ésta idea y el firme catolicismo en el que Ronald fue criado le darían forma a su obra años más tarde.

A sus 16 años, Tolkien conoce a Edith Mary Bratt, quien sería se convertiría en su esposa y musa en 1916 (los personajes de las bellas elfinas Lúthien Tinúviel y Arwen Undómiel están inspirados en Edith). Edith abandona el protestantismo y entra en la Iglesia Católica (a instancias de Ronald) tiempo después de que la pareja se comprometiera (su religión ya le había causado problemas a Ronald con su tutor, el padre Morgan, cuando andaban ligando). No sería ésta la única conversión que este señor lograría.

La Tumba de Tolkien y Edith. Nóten los agregados de "Beren" y "Lúthien" que fueron grabados, dos enamorados de una de las historias de Tolkien.

La Tumba de Tolkien y Edith. Nóten los nombres de “Beren” y “Lúthien” que fueron grabados, dos enamorados de una de las historias de Tolkien.

Tolkien participó en la Primera Guerra Mundial y vio acción en la batalla de Thiepval Ridge, donde estuvo en el asalto al Reducto Schwaben. En octubre de 1916 contrajo fiebre de la trinchera y en noviembre se le invalidó en Inglaterra. La mayoría de sus mejores amigos murieron en la guerra. Además de sus obras fantásticas, Tolkien es famosillo por traducir el Libro de Jonás para la Biblia de Jerusalén (católica, por supuesto) que se publicó en 1966, y sobre todo por hacer una crítica sobre la historia de Beowulf (“Beowulf: Los Monstruos y las Críticas”). Los expertos consideran a ésta crítica como un hito que comenzó una nueva postura hacia dicho poema épico: una en la que se ponderaba como debe su valor artístico y no sólo el histórico (nota al margen: Tolkien solía declamar Beowulf en el anglosajón antiguo original; quienes presenciaron eso decían que era una experiencia como ninguna).

Después de este diminuto bosquejo biográfico, es tiempo de hablar de la literatura fantástica de Tolkien.

Antes que nada es necesario mencionar que Tolkien fue ante todo un filólogo, es decir, un estudioso del lenguaje en su forma escrita en documentos históricos. Efectivamente, el origen de El Señor de los Anillos y toda la historia de la Arda se puede rastrear hasta llegar a los ejercicios lingüísticos con que Tolkien se recreaba. Antes que los elfos, enanos y hombres, antes que Sauron, Frodo, Gollum, Gandalf y demás personajes y pueblos de su mundo ficticio, estaban los idiomas que Tolkien inventaba. Y los inventaba no de cualquier manera o sin coherencia alguna: inspirado en los idiomas “naturales” ya existentes y tratando de seguir una lógica evolutiva digna de su erudición, las lenguas de Tolkien tienen una estructura fonética y gramatical como pocas lenguas artificiales, y las relaciones entre ellas, los cambios que sufren y demás elementos están concienzudamente basados en las teorías modernas de la evolución de los idiomas.

Mapa de Arda, con los dos continentes: La Tierra Media (der.) y Valinor (izq.). Algún día dedicaré una entrada sólo a explicar este mapa; por lo pronto, el friki deléitese con esta imágen.

Mapa de Arda, con los dos continentes: La Tierra Media (der.) y Valinor (izq.). Algún día dedicaré una entrada a explicar este mapa; por lo pronto, deléitese el friki.

Es imposible subestimar la importancia de los idiomas en la obra de Tolkien. La primera y más completa de las lenguas que él creó con seriedad (hizo antes varios idiomas infantiles, como el Animálico) es el Quenya (pronúnciese “cueña”), que más tarde se convertiría en el hablar de los Altos Elfos (Eldar). La magia que tienen las palabras en Arda (sean habladas o escritas), la belleza y lógica con que las tengwar (los caracteres con que el Quenya y otros lenguajes élficos se escriben) fueron inventadas y la gran cantidad de canciones y cuentos que en las historias de Tolkien están contenidos ponen en evidencia que el idioma era, para los habitantes de Arda y para Tolkien mismo, más que una herramienta: era un arte, un arma, un escudo, una historia. Otros idiomas creación de Tolkien tuvieron una consistencia y sentido artístico similares a los del Quenya, pero no alcanzaron el mismo grado de desarrollo. Destaco el Síndarin (lengua hermana del Quenya, de los Sindar o Elfos Grises), el Adûniac (el idioma de Númenor, el antiguo Reino de los Hombres) y el Westron (la Lengua Común, con la que todos los pueblos se comunicaban). Otros idiomas que apenas bosquejó pero que tienen historias y características interesantes son el Doriathrin (pariente del Sindarin que se hablaba en el bosque de Doriath, en Beleriand), el Éntico (de los Ents, esos Árboles Andantes), la Lengua Negra (de Sauron y los Orcos), el Valarin (de los Valar o Poderes) y el Khuzdûl (el idioma secreto de los Enanos) entre muchos, muchos otros. Para un estudio más serio sobre éstos idiomas (e incluso un curso de Quenya), véase la página de Ardalambion.

Namarie, o El Lamento de Galadriel (El Señor de los Anillos, La Comunidad del Anillo), escrito en Quenya con las tengwar.

Namarie (Adiós), o El Lamento de Galadriel (El Señor de los Anillos, La Comunidad del Anillo), escrito en Quenya usando las tengwar.

Además de en los idiomas, Tolkien se deleitaba en los cuentos y en el folklor, es decir, en la cultura, tradiciones y mitos populares, sobre todo anglosajones. En consecuencia, una vez inventado el Quenya (en su parte más elemental, pues jamás dejó de trabajar en él), Tolkien pensó que era necesario crear un pueblo que lo hablara. Así nacieron, tras muchos borradores, los Altos Elfos o Eldar. Pero todo pueblo, además de un idioma, debe tener una cultura, una religión, una historia, tradiciones y un lugar donde vivir. Y así, poco a poco, con más idiomas y más gente que los hablara, Tolkien fue construyendo su legendarium: ese conjunto de historias que describían a Arda y a sus habitantes. El Hobbit nació como un cuento para niños con una tremenda influencia del folklor nórdico y anglosajón. Después le siguió El Señor de los Anillos como una especie de secuela, que es en realidad solo la punta del iceberg de las leyendas de Arda. En El Silmarillion (que contiene las historias de la Ainulindale, Valaquenta, Quenta Silmarillion, Akallabêth y De Los Anillos del Poder Y La Tercera Edad y fue editado por su hijo Christopher Tolkien) se presenta a grandes rasgos una historia de las regiones y pueblos conocidos de Arda, su creación, sus héroes y villanos, sus canciones, religiones, leyendas y lenguas e, inclusive, un pequeño mapa sobre una de las regiones del mundo (Beleriand). Muchos otros libros y recopilaciones han sido publicados de manera póstuma y contribuyen a entender a Arda; mucho material histórico, etnográfico, geográfico y lingüístico se puede encontrar en la enorme cantidad de apéndices que El Silmarillion y El Señor de los Anillos tienen.

Pero para entender a Arda y su historia es necesario entender a su creador. Arda es algo así como un pasado lejano alternativo de nuestro propio mundo, una especie de Historia antiquísima fantástica ya olvidada en un universo parecido al nuestro (incluso las constelaciones son las mismas, aunque con diferentes nombres). La manera en que Eru Ilúvatar (que significa El Único, Padre de Todo) crea Arda, la forma en que el Mal encarnado en Morgoth (El Enemigo, que es un Ainu (ángel) rebelde) entra al mundo, en que los Hombres se oponen o se someten a Morgoth y en que el Fin del Mundo ha de llegar (con la Dagor Dagorath o Batalla de Batallas) nos recuerda al Tolkien fielmente católico con una fascinación por la mitología nórdica y anglosajona. De hecho, él consideraba que El Señor de los Anillos era una obra fundamentalmente católica y cualquiera que se detenga a pensarlo un momento podrá darse cuenta de que está plagado de alegorías cristianas fusionadas con un espíritu nórdico, al igual que el resto de su mitología. Cabe mencionar que Tolkien era mejor amigo de otro de los grandes de la Fantasía: el irlandés Clive Staples Lewis (C. S. Lewis), autor de las famosísimas Crónicas de Narnia. Lewis era ateo al principio pero la fe de su gran amigo y los intensos y amigables debates intelectuales que frecuentemente sostenían lograron convertirlo al cristianismo (aunque para disgusto de Tolkien, el de la Iglesia Anglicana) e incluso hacer de él un acérrimo defensor de la fe, un apologista y teólogo laico. Si las obras de Tolkien están repletas de un velado cristianismo, las de Lewis exhiben sin miramientos la euforia con que el autor vivía su nueva fe; en el séptimo y último libro de las Crónicas, intitulado La Última Batalla, se puede encontrar una maravillosa pieza de apologética cristiana, justo cuando Narnia… bueno, si no lo han leído no les cuento.

Fingolfin, Rey de los Noldor, en su épico y desesperado duelo contra Morgoth después de la Batalla de la Lláma Súbita (Dagor Bragolach); una de mis escenas favoritas. El grupo de Power Metal Black Guardian tiene una canción dedicada a éste hecho.

Fingolfin, Rey de los Noldor, en su desesperado duelo contra Morgoth después de la Batalla de la Llama Súbita (Dagor Bragolach); una de mis escenas favoritas de El Silmarillion. El grupo de Power Metal “Blind Guardian” le dedicó su canción “Time Stands Still”.

En fin, creo que ya me he extendido demasiado en mi tercera entrada. La influencia de Tolkien en la cultura occidental moderna es incuestionable. Hay películas sobre sus obras, hay libros sobre sus libros, hay clubes de admiradores y eruditos (como la Sociedad Tolkiendili de México)… ¡uff!. Creo que es más que evidente que admiro a éste caballero, a su genio, su fe,  y sobre todo su creatividad y habilidad para crear, en cincuenta años, un universo completo con todas las características que debe tener. J. R. R. Tolkien nos dio a muchos un segundo hogar, con su bondad y maldad, su poesía, su arte, su belleza, sus cuentos, sus canciones y su historia, un mundo a dónde escapar o de dónde tomar fuerzas para vivir en éste; un motivo de alegría y de placer como sólo los grandes escritores pueden proveer.

Gracias, Ronald, Tolkien; y Feliz Cumpleaños. Nai Eru varyuva le.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s